VIII ELADEPAC. BRASIL

 

Cada dos años hay una reunión que por octava vez, hemos tenido personas sensibles con el patrimonio de Latinoamérica y España del 24 al 31 de julio. Esta vez hubo representantes de Argentina, Colombia, Panamá, España, Perú, República Dominicana, Estados Unidos y los anfitriones, Brasil. Liliane Mayo ha sido la encargada de organizar rutas y visitas muy eficazmente secundada por Luciano Pessoa, que no nos abandonó mientras estuvimos en São Paulo. Nelson Xavier, Carlos Warchavchic, Leandro Buzatto Amaral, Luciane Shoyama y Sergio Swaismann.

 

Cada vez que la ELADEPAC se reúne lo hace en una ciudad si bien desde allí se hacen desplazamientos a otros lugares de interés. La enorme extensión de Brasil aconsejó esta vez alargar dos días el viaje y repartirlos entre São Paulo y Río de Janeiro con un intermedio para visitar las pequeñas ciudades de Cunha y Paratí y llegarnos hasta una comunidad indígena en Saco de Mamanguá, donde comimos. El viaje por barco a la comunidad nos permitió descubrir una costa entrecortada donde el mar queda encerrado en el abrazo de la tierra.

 

Cunha es una pequeña ciudad en la montaña que tiene una iglesia muy interesante de tipo colonial y cuenta además con un museo de cerámica.

 

La zona antigua de Paratí es un conjunto de casas bajas, planta y piso, de aspecto noble, calles empedradas y plazas amplias donde reunirse, hablar y protegerse del sol a la sombra de sus árboles.

 

En Brasil hablar de arquitectura es tropezar continuamente con el nombre de Oscar Niemeyer. Sus edificios surgen y se multiplican a todo lo largo y ancho de Sao Paulo y Río de Janeiro. Es casi imposible visitarlos todos, en algunos entramos, en otros los vimos por fuera, observando los detalles, los más fueron una rápida mirada seguida de la información: “es de Niemeyer”. Hubiéramos necesitado más del doble del tiempo que teníamos para una visita a fondo. Nos esplayamos en Niteroi, conjunto que surge como un pebetero gigante al borde de la bahía de Guanabara en Río de Janeiro. Centro artístico y cultural, resulta magistral su inserción en el paisaje. La amplitud de sus curvas que parecen girar en un torbellino de vueltas al ritmo de un vals. La segunda planta, dedicada a exposiciones, sitúa las salas en el centro y a su alrededor hay una circunvalación que permite una visión panorámica de 360 grados a lo largo de un amplio corredor en el que a cada poco hay asientos en los que descansar y disfrutar de la vista. Especialmente interesante resulta el uso que la población hace del conjunto, un uso lúdico donde se practican actividades al aire libre como clases de yoga y las familias acuden simplemente a pasear.

 

El otro edificio visitado fue el Copán en São Paulo. Un proyecto de 38 plantas que alberga 5000 personas en pisos de diferente tamaño, de 26 a 350 m2. En la planta baja hay una galería comercial cubierta así como diferentes establecimientos dan a la calle, 72 en total. Pudimos subir a la azotea pero no ver ninguna vivienda. La fachada trasera forma una línea quebrada por dos ángulos rectos mientras que la principal se mueve ondulante como una ola o, quizás mejor, como una bandera al viento. Encajonado en un conjunto de calles demasiado estrechas para el empaque del edificio, no puede ser disfrutado en toda su belleza aunque si se aprecia que su altura considerable 115 m., queda compensada por la longitud, no produciendo es impresión de ficha de dominó que producen otros rascacielos.

 

En el Parque de Ibirapuera es el pulmón de São Paulo. En el proyecto también contribuyó Oscar Niemeyer, no todo el proyecto se ha realizado, entre los proyectos que se construyeron està el auditorio. Es una gran cuña de cemento blanco al que no pudimos acceder. Sencillez y austero, de líneas extremadamente sobrias, se ve interrumpido por una marquesina roja que se proyecta como un mantel al viento y que señala el acceso a su interior.

Ciudad de obras emblemáticas deudoras de arquitectos de talento, también pudimos recrearnos con la visión del MASP firmado por Lina Bo Bardi. El MASP, Museo de Arte de São Paulo, está construido en terrenos del Trianon que es un parque del paisajista Paul Villon y ocupa el solar del anterior Belvedere. Pudimos contar con la fantástica explicación de Leandro Buzatto Amaral. Igualmente interesante fue la visita a la Facultad de Arquitectura, trabajo de J. Vilanova Artigas y Carlos Cascaldi. Construida en hormigón, los espacios se articulan alrededor de una gran plaza central. El recorrido por la arquitectura contemporánea finaliza con la Casa Modernista De Gregorio Warchavchik donde estuvimos acompañados de su nieto Carlos, también arquitecto y que nos ofreció el regalo de las anécdotas que acompañaron la construcción de la casa

 

 

Todavía hubo tiempo para la arquitectura menos vanguardista., el monasterio benedictino de São Bento, la iglesia de Santa Efigenia, ambas con un fuerte regusto bizantino. El Mercado Municipal, proyecto de Ramos de Azevedo y fachada de Filisberto Ranzini, fue inaugurado en 1993. El edificio comparteix con la Sé al autor de seus espléndidos vitrales, Conrado Sorgenicht Filho. Es yun lugar de sensaciones donde se puede también, disfrutar de la gastronomía, tal y como es cada vez más frecuente en este tipo de infraestructuras.

 

La visita más completa fue la de la Iglesia del Se, proyecto de Maximilian Emil Hehl. Se inauguró en 1954. Es una obra gótica rematada por una inmensa cúpula renacentista. En 1997 aparecieron señales de deterioro y se cerró para su restauración. La rehabilitación se encargó al estudio de Pablo Bastos. El año 2002 sus puertas se volvieron a abrir luciendo nuevos elementos en los cuales se han aplicado las técnicas modernas que permiten disminuir el peso de los nuevos añadidos, conservando el estilo y apariencia góticos. Todo esto y mucho más nos fue explicado por los arquitectos Luciane Shoyama y Nelson Xavier, responsables en parte de la obra y amabilísimos guías de la visita.

 

En Río de Janeiro conocimos sus calles más populares y resultó especialmente interesante el paseo en tranvía por Santa Teresa para llegar al Parque de las Ruinas, reutilización de una antigua mansión reconvertida en Centro cultural y que es muy frecuentada por propios y extraños. El barrio es una sabia mezcla de lugares populares y mansiones espectaculares, algunas en un estado deplorable, pero otras muy bien conservadas y restauradas.

 

Naturalmente también recorrimos los lugares emblemáticos como el Pan de Azúcar o el Corcovado, pero de ahí ya hay muchísima información.

 

El destino de la próxima ELADEPAC quedó en el aire. Lo que no hay duda es del firme deseo de volver a repetir unos encuentros que tan provechosos resultan tanto en el aspecto intelectual como humano. El próximo lo coordinará Gabriela Mareque, arquitecta y profesora bque ha demostrado sobradamente su valía. Salvador Tarragó, alma y “culpable “ de todas estas experiencias vitales y culturales, pasa el testigo a una de sus alumnas.

Volvemos a vernos en 2019

 

 

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